A veces algo que te hace sentir a punto de explotar, puede ser que escuches su nombre o si eso es difícil porque nadie más te habla de él, sea porque se te viene a la memoria de pronto e inexplicablemente, como imagen, un recuerdo o simplemente porque de pronto te parece olerlo, sentirlo pasar frente a tí o por tu costado, aunque esté a unos buenos kilómetros, con ese aire de voy tan apurado y ese toque de soy un absoluto despistado. Ilusamente crees que es porque está pensando en tí, tal vez sus pasos están cerca en la ciudad: misterios indescifrables de la mente femenina.
Sólo en un par de ocasiones a lo largo de un año (porque las contaste, de eso no cabe duda) te decides y traspasas la barrera de la formalidad de la gente madura y cool, já! Y has intentado comunicarte con él, pero es esquivo como salmón remontando el curso de un río y resulta que está fuera del alcance de tu mano o no te ubicaste en el estanque por donde pasa (qué mala metáfora, por dios!)
Hace unos días una amiga me explica su teoría acerca de que mientras más alejado el sexo, mejor será y mayor la amistad. Me sonrio porque pienso en la gran amistad que me une con un novio de hace veinte años ¡atroz, no había sacado la cuenta! y su teoría me calza, por lo menos para mí el amor va ligado con la amistad, el sexo también. Aunque ella se refería a esas relaciones distanciadas, sexo mediante, que te hacen sentir la raja ¿versión 2.0 dijiste? y no a mis conversaciones domésticas, aunque no por ello menos apasionadas, sostenidas de tarde en tarde en un café políticamente correcto, Somos amigas o amigos porque entre nosotras/nosotros existe una admiración/atracción ¿algo como enamoramiento tal vez? Independiente de los pasos que cada una siga en su vida, creo que es de utilidad pública aprender a distinguir entre el amor y el enamoramiento, en las posibilidad de encontrarse y en la cara decirse qué fue lo que pasó y cómo vivimos con aquello.
Creo que enamorarse o el enamoramiento es una sensación, es un algo que te puede llevar a experimentar el amor, pero no necesariamente. El amor es un sentimiento, pero es también un hecho concreto, una condición en la vida: yo amo a x implica que estoy dispuesta a n cosas, el amor es como la línea fuerte del gráfico, el enamoramiento la varianza. Lo divertido es que en ese recorrido del -e-na-mo-rar-se nosotras, en algún momento, queremos algo que no necesariamente podemos explicar y así, el otro con suerte lo descubre, lo entiende y con más o menos suerte nos puede responder. Demás está decir que esta situación es válida para casadas (puedes enamorarte y desenamorarte infinitas veces), para solteras en busca de (no todos los personajes que se te cruzan en el camino son válidos para...) y para amantes (solteras o casadas, en algún momento caerás en la tentación de esperar algo más que...humanas somos).
La distancia en el tiempo o en el espacio hace también que las expectativas de uno se acrecienten sin sustento de realidad. Esa mezcla de ideas hace que mi postura sea extremadamente realista: lo volverás a ver pero será un verdadero estúpido y tú la reina de la tontera. Nunca he podido olvidar la escena de la serie de TV Geografía del Deseo en que el personaje interpretado por María Izquierdo figura sentada en una banca del Parque Forestal, hermosa y olvidada (¿o evitada?) por el fotógrafo que la llevó fuera de todos sus límites y la hizo vibrar más de lo que su vida normal le permitía. Triste, tan triste que cuando repiten la serie es en esta parte en la que no he podido jamás evitar llorar.
Puede ser que vistas tu mejor gala y el galán no se vista para verte, menos se desvistirá. Lo peor de todo aquello es que no siempre queremos que se desnude, no siempre estamos seguras de poder desnudarnos física y mentalmente en ese gesto previo al sexo en sí, al acto concreto. A veces un par de minutos de conversación telefónica sobre la vida cotidiana basta. Si somos más avezadas y por nuestra iniciativa logramos que se concrete el café anhelado (o el happy hour o lo que sea), podemos sentir un extásis incomparable, sobre todo en ese momento en que a uno de los dos se le chorrea la taza, y la torpeza del gesto y el silencio siguiente son el punto cúlmine de la pasión, pero de ahí a saber si le pasó lo mismo...difícil situación.
A veces, como en la canción de Attaque 77, sólo queremos recibir un mail que diga pienso en vos estés en dónde estés. A veces ellos esperan que nosotras hagamos todo lo anterior, pero en nuestro miedo a caer en ese pozo sin fondo de la vergüenza y el rechazo nos tornamos frías y simplemente bajamos la cortina de hierro ¿cómo les sacamos esa imagen?
Y otras veces, ellos están simple, total y completamente ocupados.
PD: Agradezco las coincidencias extrañas de la vida que hicieron que no pudiéramos concretar nuestra junta santiaguina para almorzar y conversar de la vida, fue culpa mía en principio, pero al final sirvió para que escribiera esto. Me han dicho más de una vez en la vida que yo pongo una cortina de hierrro o una línea infranqueable que hace tomar distancia...parece que tuvo efecto no esperado. Quise remediar la situación y recibí un “te devuelvo el llamado” (no amigo mío, no dijo yo te llamo, ese es tema para otro artículo), cosa que obviamente no pasó, Ni una mala onda, sólo que a veces estamos ocupados, como yo la vez que no pude cumplir con mi invitación. A veces en Santaigo me siento más perdida que Bill Murray en Tokio...a veces no más,




Sera un tema generacional? Estamos para escribir la proxima teleserie nocturna de TVN y de seguro que arrasariamos a partir tan solo de lugares y experiencias comunes.
Desde mucho hace ya que disfruto de ir al Tavelli del Drugstore por un cortado con media lunas y aprovechar de pasearme por las librerias donde siempre encuentro algun buen libro y casi nunca tengo para comprarlo. Pero como la vida te da sorpresas, en el Tavelli encontre algo mas que un libro. Lo encontre a el.
Nos enamoramos tomando desayuno, "pololeamos" con el cortado despues de la pega y luego de terminados, seguimos llevando a nuestros respectivos hijos a tomar helados los sabados por la tarde. La decision fue unilateral, deje de ir por un tiempo.
Con la licencia volvi a las andanzas y al Tavelli que me lo trajo de nuevo absolutamente despistado porque juro que iba pensando en mi tan absortamente que ni siquiera me vio cuando paso por mi lado. O hizo que no me vio?
Me volvio todo el amor/enamoramiento y las ganas de llamar o mas bien del consabido mensaje de texto. Aludiendo a una dignidad mal entendida me aguante hasta que el me escribio. Un simple "como estas?" que siguio con un cortado en nuestro lugar neutral cargado de torpezas que denotaban unas expectativas enormes jamas reconocidas.
Nuevamente, las ganas de llamar,la dignidad, para repetir el mail pero ahora con desayuno en casa. Mas torpezas, mas expectativas y mas accion. Efectivamente, mientras mas alejado, mejor sera.
Vamos en la tercera semana y luego de un breve mensaje de texto, de contenido dificil de interpretar, me anime y llame. Sin torpeza, sin expectativa, como se llama a un amigo y fui directa: te extragno, veamonos. Mas alla del resultado del encuentro, que aun no tiene lugar, definitivamente nuestros ex nos rondan.
Y una vez pasado el odio y el desprecio del despecho, es como si nos quedara esa sensacion de enamoramiento en stand by que se despierta con aquella cancion, con ese libro, con ese olor o con esa silueta que divisamos tomandonos un cafe en el Tavelli.
Si se puede pasar del amor/enamoramiento a la amistad? En este momento paso con full de ases, solo el tiempo dira.